José y María

Conocerle es quererle, así es como se define bien el amor. Recuerdo mucho esta boda por el nivel de cariño y afectividad de la gente. Fue un acontecimiento muy natural, muy humano, muy especial…

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Javier y Desirée

Nunca un poco de lluvia trajo tanta alegrías, o por lo menos, así lo vivimos quienes estuvimos presentes. Se casaron un día lluvioso de mayo pero que también escondió momentos de luz. A camino entre Cariñena y La Almunia pudimos disfrutar de buena compañía, amistad y grandes instantes analógicos.

Jorge y María

Quizá haya sido uno de los trabajos más complejos pero al mismo tiempo más satisfactorios que he realizado, No puedo olvidar la luz que entraba a borbotones por las ventanas del salón de banquetes. Tanto de Jorge como de María he recibido un trato exquisito a lo largo de todo el proyecto y jha sido todo un lujo trabajar con ellos. Suerte en vuestra aventura!!!

Christian y Esther

No me constó mucho convencer tanto a Christian como a Esther que se dejasen seducir por la magia del soporte analógico. Lo que yo no esperaba ver era a Esther cantando a Christian en uno de los momentos de boda más alucinantes que vivido. Fue una sorpresa que he tratado de narrar de la forma más digna en este vídeo dónde se vuelve a mezclar la textura del Super 8 con la efectividad del vídeo en Alta Definición

Cristina y Daniel

Llegaron como las flores, en mayo. La aventura de Daniel y Cristina se fragua en ese tipo de celebraciones, poco a poco y con mucho detalle. Una boda de tarde y al aire libre, todo un riesgo en primavera. Estuvieron muy pendientes durante todo el proceso de gestación del Super 8, de hecho, la música fue una elección suya. Fue un día redondo. Ahora Cristina y Daniel son papas de un lindo bebé.

Alex y Noelia

Creo que fue en junio, en Zaragoza. Muy cerca del mercado central. Alex fue muy puntual y Noelia hizo gala de un educado retraso. La iglesia era más luminosa de lo normal. Tanto que pude tirar algún metro de Super 8, de la Kodak 200T que tantas alegrías me ha dado.
Me encanta de este trabajo la complicidad que se ve entre ellos y la elegancia que espiraban todos los invitados.

Miguel y Nuria

Para rodar esta boda estuvimos en Benicassim. Por la puerta de la iglesia se colaba el olor a mar. La solemnidad del momento contrastaba mucho con la alegría de los novios, con el amor de la familias y con la magia del momento.

Fue un día extraordinario dónde la felicidad vino de la mano del viento.